Las Cigarreras: lo nuevo y lo aprendido sobre las redes entre mujeres

¿Networking?

En el momento actual, las redes sociales forman parte cotidiana de nuestra vida. Compartimos en ellas reflexiones,  nos ayudan a crear reputación, nos aportan visibilidad para nuestros servicios o productos, creamos vías de intercambio y  beneficio mutuo a través de los Networking….

Al  igual que ocurrió en otros espacios públicos que en tiempos nos resultaban “vedados”, hoy en día,  las mujeres nos vamos posicionando firmemente y ocupando presencia y voz propia también en el mundo de las tecnologías de la comunicación.

Sin embargo, en los últimos tiempos me surgen algunas  reflexiones  desde mi propia vivencia y desde el compartir con amigas, colegas y conocidas.

Cuando hablamos de las redes como un hito de la modernidad, parece que perdemos de vista un hecho bastante significativo: las mujeres somos grandes tejedores de redes desde la noche de los tiempos.

Nuestras abuelas funcionaban en redes de autoapoyo para salir adelante ante los mil vericuetos que la vida les ponía por delante para subsistir. Las cigarreras, a principios del siglo pasado, funcionaron en redes para protegerse, cuidarse y apoyarse mutuamente en unas condiciones laborales penosas e inhumanas.

Ahora, las condiciones laborales y económicas también se volvieron penosas e inhumanas para una parte altísima de la ciudadanía y desde las instituciones gubernamentales, instan a poner en marcha proyectos de autoempleo como vía para la creación de riqueza social y como estrategia para la creación de empleo.

Y ahí estamos las mujeres, una vez más, impulsando proyectos y microempresas y buscando fórmulas cooperativas para salir adelante.

Además de temores y obstáculos limitantes, como todo ser humano “vivo”, las mujeres somos emprendedoras natas, tenemos capacidades, tenemos fuerza, tenemos creatividad y, sobre manera, tenemos coraje para reinventarnos una y mil veces. Y tenemos también, estilos propios de establecer redes y habilidades humanas para comunicarnos y establecer vínculos fructíferos y solidarios. Valores todos, altamente necesarios para la vida y de suma importancia para la empresa.

Y si es así, ¿Por qué aparecen, como hongos en otoño,  miles de networking sin alma, dónde siguiendo fórmulas “prestadas” nos dicen cómo darnos a conocer, cómo intercambiar tarjetas, cómo presentarnos en un micro tiempo imposible para comunicar algo más que desde un speech ortopédico…? Y después ¿Qué?

¿Nos quedamos con la fibra viva de algo o alguien que nos llegó o solamente con el desparrame de tarjetas sobre el escritorio sin recordar muy bien quién eran quién?

¿Es esta nuestra manera de hacer redes y de intercambiar? ¿Nos sirve este modelo importado? O, por el contrario, ¿Nos vendría bien buscar nuevas fórmulas de ser pro-activas, efectivas y eficaces sin perder de vista otros estilos más cercanos a nuestros códigos de comunicación?

Yo quiero apostar, por dinamizar Networking con alma, donde compartir, dentro de un tiempo razonable y en un espacio amigable,  ideas, proyectos y negocios, pero también inquietudes, dudas y reflexiones que nos ayuden individual y colectivamente a crecer y a implementar recursos mutuos. Pero, para eso, tendremos que hacerlo de otro modo.

Tendremos que conectar con las fibras que mueven el deseo y potencian la motivación, no sólo con el mensaje frío que deja tras de sí una tarjeta de papel, o con la sensación un tanto agobiante que conlleva poner más atención al cómo tenemos que decir por encima del qué, queremos compartir…

Os dejo el precioso documental, es escucha un poco mal, pero merece la pena hacer un esfuerzo  y, sobre todo, sentir las palabras y las vida. Eso siempre es ilustrativo y genera sinergias fructíferas.

Documental “Las cigarreras” Secretaría de la Mujer de la Unión Sindical de Madrid CC OO

http://youtu.be/qi5FtuPXFcw

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