Si no te gusta algo ¡Cámbialo!

“Si no te gusta algo, cámbialo. Si no puedes cambiarlo, cambia tu modo de pensar sobre ello” (Mary Eingelbreit)

¿Aceptación o cambio?

¿Hay algo en nuestra vida que recurrentemente nos genera malestar? Sería bueno entonces pararnos a reflexionar en primer lugar, sobre la posibilidad que tenemos para modificar esta circunstancia. ¿Depende de nosotras? Sí.

Siempre podemos cambiar eso que nos lastima o nos frustra aunque no sea de la manera que, a priori, más nos gustaría. Muchas veces vivimos instaladas en una resignación pasiva y terminamos por decir “eso toca” como mantra incuestionable o inamovible para justificar ante el mundo y ante nosotras mismas, que nuestra infelicidad es como un mal karma que debemos soportar. Y no conviene confundir la resignación con la aceptación serena.

Los seres humanos tenemos infinitas capacidades para resolver contingencias complejas que la vida nos pone como prueba. Depende, casi siempre, de la mirada desde la que observamos. Esa mirada, está enfocada desde nuestro sistema de creencias que, a su vez, se nutre y reafirma de todo lo aprendido a lo largo de la vida, también de la vivencia que se va registrando en nuestra memoria vital, en la manera particular en que le dimos significado a los acontecimientos que supusieron hitos importantes tanto en negativo como en positivo.

De ese modo, buscamos respuestas para situaciones del presente, a partir de soluciones o aprendizajes del pasado y ahí, radica el problema: no siempre es factible resolver o afrontar nuevas dificultades con los recursos que en el pasado nos pudieron servir de ayuda.

Conviene ampliar nuestra mirada, tomar perspectiva, e identificar los recursos con los que podemos contar en el presente para aplicarlos en la búsqueda de soluciones en este momento actual. ¿Cuánto desconocemos sobre lo que podemos hoy? ¿Cuántas veces nos instalamos en pensamientos prefijados?

Si algo realmente nos afecta negativamente y nos causa daño, lo más saludable y aconsejable es pensar sobre el coste que nos supone soportar esa situación e imaginarnos el bienestar que nos generará solucionarlo. Podemos poner la energía en soportar o, por el contrario,  en buscar una salida posible.

Y si no depende de nosotras, entonces, tendremos que ver cómo aprender a convivir con ese hecho sin perder de vista todo lo bueno y posible que la vida nos ofrece.  Eso implica salir de un lugar de confort, que no siempre resulta confortable, -a veces el confort puede ser el victimismo- para aventurarnos a explorar nuevos territorios que ni siquiera podemos imaginar… ¿Qué te lo impide? ¿Qué necesitas para salir de ese lugar? ¿Cómo lo podrías encontrar? ¿Con qué recursos y ayudas cuentas?

Carmen Barquín

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2 comentarios en “Si no te gusta algo ¡Cámbialo!

  1. Esto lo hablamos hace cosa de un año cara a cara, y ya entonces me ayudaste a pensar y me diste un gran empujon de animo. Hoy lo has vuelto a hacer. Gracias 😀

    • Me alegro que te sirva, no es fácil cambiar dinámicas profundas, pero es posible. Ayuda tomar conciencia de lo que sí tenemos de positivo en nuestra vida e imaginar lo que aún nos queda por descubrir si vamos con actitud de exploradora. Bsss grandes Anuska astur

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