Los Procesos de Empoderamiento

A finales de abril impartí el curso de coaching ” Roles en tránsito de las mujeres en el siglo XXI: dilemas y estrategias. Realmente fue una experiencia rica y movilizante para todas, alumnas y docente.

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Acudieron 19 mujeres profesionales, algunas funcionarias, otras personal laboral, procedentes de distintos lugares de Castilla y León. Mujeres de distinta edad con experiencias de vida diferentes , y también, con intereses y objetivos diversos.

Fueron tres días de sesiones maratonianas ya que se concentraron 20 horas de formación en dos días y medio. El centro de formación estaba ubicado en el Espinar en medio de bosques y pinares.  Tras finalizar la sesión de la tarde, muchas mujeres se iban a  pasear y descubrir sendas y caminos en plena naturaleza mientras, imagino, compartían sensaciones y reflexiones tras el trabajo intenso que realizamos en cada sesión.

Simone de Beauvoir, en su imprescindible ensayo “El Segundo Sexo”, abrió la clave para empezar a repensar sobre el concepto de Mujer cuando expresa: “La mujer no nace, se hace”.

Y desde esta reflexión como eje transversal, fuimos trabajando en profundidad para tratar de comprender cuánto de lo incorporado como parte del “deber ser”, en función de la identidad femenina asignada tiene que ver más con lo que se dice que debemos ser y hacer para ser reconocidas y aceptadas como buenas madres, hijas, hermanas, amigas, profesionales, etc., que con lo que realmente queremos ser y hacer como sujetas deseantes, responsables de ir construyendo escenarios de vida en función de la autoafirmación de los deseos e intereses propios sin el límite impuesto desde las autorrenuncias por “amor”…

Así, fuimos analizando claves importantes para la vida que, en mayor o menor medida, pusieron en evidencia las múltiples conexiones que se produjeron más allá de las diferencias,  por el hecho de compartir una situación común: ser mujeres.

Y desde esa contextualización de lo que implica ser “Mujer” hoy, y desde el análisis de los nuevos roles de género que tantas veces comparten rasgos del rol tradicional revestido de modernidad,  fuimos elaborando pensamiento crítico y construyendo un espacio común para reflexionar en profundidad sobre conceptos como género y todos los elementos asociados: roles, estereotipos, relaciones de poder, identidad, deseo y condicionantes que funcionan como barreras internas y externar limitando un desarrollo vital pleno.

Durante el proceso de coaching, se puso en evidencia como el ideal de “feminidad” tradicional aún deja posos que se expresan en esencia en la tendencia a priorizar el cuidado de las necesidades de los otros importante por encima del lógico autocuidado de las propias. Y como estas dinámicas operan con mucha eficacia porque están naturalizadas, de ahí que resulten invisibles al formar parte de lo aprendido e interiorizado en la subjetividad, lo que yo denomino el “disco duro” de almacenamiento. O sea, los mandatos de género.

Se fue tomando conciencia sobre el impacto que tiene para la salud integral de las mujeres la presión de estos mandatos introyectados en la subjetividad, los denominados “factores psicosociales de género”.

Voy a detallar algunos de estos mandatos sobre los que fuimos reflexionando y que suelen operar en forma de confusiones que cristalizan en este mandato central: “ser mujer=ser para otros”

Confusiones:

  • Amor cono servilismo
  • Generosidad con incondicionalidad
  • Cuidado con sacrificio
  • Ambición con egoísmo
  • Amor y familia (maternidad) como eje central de realización personal.

Costes:

  • Abandono de proyecto propios (autosabotajes)
  • Sobre carga de trabajos al asumir el doble rol doméstico y profesional.
  • Freno de la carrera profesional.
  • Dificultad para una gestión del tiempo teniendo en cuenta el tiempo propio.
  • Pérdida de redes sociales propias más allá de los vínculos familiares.
  • Naturalización e invisibilización de los costes personales que supone confundir los propios deseos con los deseos de los otros importantes.
  • Autoexigencia/hiperexigencia de querer llegar a todo y sin fallos posibles.

Impacto para la salud:

  • Malestar existencial que en ocasiones genera “culpa” ¿Cómo me siento mal si tengo todo?  Y en ese todo no siempre tenemos en cuenta los propios intereses y deseos.
  • Sentimiento de vacío.
  • Estrés, insomnios, hiperactivación, trastornos de ansiedad y depresión.

Y también fuimos trabajando las posibles estrategias que como mujeres podemos llevar a cabo para encontrar modos más equitativos de integrar en nuestra vida los afectos, la familia y el desarrollo personal y profesional.

Claves, en definitiva, para desarrollar un liderazgo activo de vida adquiriendo poder personal para decidir  y negociar internamente con los propios mandatos de género y también, con nuestro entorno familiar, social y/o profesional.

La dinámica que se fue generando a nivel individual y grupal, hizo evidente lo que implica el empoderamiento como proceso personal y colectivo. Y, sobre manera, vimos de forma clara que no es posible modificar aprendizajes fuertemente introyectados si previamente no tomamos conciencia de ello y es a partir de ahí, cuando podemos ir modificando dinámicas y respuestas automatizadas desde la costumbre y la presión social.

Quiero felicitar desde aquí a este grupo de 19 mujeres que pusieron toda su atención e intención consciente para adentrarse en sus rincones ocultos y mirar desde ahí, que cosas en el hoy, sobran ya para continuar sus recorridos en el presente. Mujeres valientes, capaces y divertidas. Mujeres inteligentes y con deseo de ser conscientes de su paso por la vida sin perderse de vista a ellas mismas. Alguna, comentó el concepto de sororidad, pues bien, eso también se produjo en este encuentro.

Cada día me llegan mensajes por WhatsApp porque se creó un grupo al finalizar el encuentro. Eso me da claves del poder que nos genera repensar sobre la vida y compartir pensamientos en un espacio grupal. Las dinámicas que se generan en lo grupal, también son potentes motores para el cambio individual.

Gracias a todas y cada una también por reafirmarme, una vez más, en  el sentido de mi trabajo.

¡Buen viaje hacia vosotras mismas!

Carmen F. Barquín

 

 

 

 

 

 

 

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6 comentarios en “Los Procesos de Empoderamiento

  1. Me parece un enfoque excelente lo que propones para, efectivamente, soltar todo el condicionamiento cultural, social y religioso que nos impide ser quien realmente somos, superando la vergÜenza y la culpa. En mi opinión, este es el camino hacia la autenticidad y el propio liderazgo, y que yo misma estoy recorriendo en estos momentos. Muchas gracias por explicarlo tan maravillosamente!

    • Muchas gracias por tu apreciación Graziella.
      El autoliderazgo para muchas mujeres implica, en primer lugar, adentrarnos en nuestra biografía vital y mirar desde ahí para tomar conciencia de las “autorrenuncias” que muchas veces quedaron “invisibilizadas”, incluso para nosotras mismas, desde la naturalización de la costumbre.

      El sistema social sexista genera, aún hoy, prácticas discriminatorias que limitan la plena participación de las mujeres en la toma de decisiones, tanto en la vida familiar, como dentro de muchos espacios de la vida pública y profesional.

      Las barreras de género siguen operando con intensidad generando situaciones de desigualdad que limitan el disfrute de derechos y oportunidades por igual entre mujeres y hombres para acceder a los mismos recursos: tiempo, economía, poder…

      Liderar la propia vida, conlleva implícito asumir la responsabilidad sobre una misma e ir tomando las decisiones que consideramos justas para nuestro desarrollo y bienestar personal, al igual que solemos invertir tiempos y esfuerzos en el cuidado de las necesidades de nuestra gente querida. Desde este lugar interno, siempre resulta más factible negociar luego con nuestro afectivo, familiar y laboral, tiempos, funciones, tareas, prestigios, responsabilidades y cuidados.
      Un saludo afectuoso.
      Carmen

  2. Hola Carmen. Soy Victoria y participé en ese maravilloso curso que nos diste y del que creo que TODAS las que asistimos, salimos enriquecidas personalmente.
    Este curso supuso para mi un proceso de coaching intensivo. Me sentí rapidamente identificada con esas mujeres que en su autorrenuncia en ese “deber ser” terminan con un malestar existencial que afecta a su salud. A través del curso encontré claves para avanzar, sentí que no era la única con estos problemas y empecé a liberame de miedos que me impiden avanzar. Me quedó claro que YO soy la responsable de mi felicidad y para ello hay que empezar un proceso duro de autoconocimiento y aceptación, de recuperación de espacio y que es necesario saber negociar aquello que queremos.
    Quería darte las gracias a ti por ser una excelente comunicadora y profesional y a mis estupendas compañeras de curso que con sus experiencias personales me aportaron mucho.

    • Hola Victoria y muchas gracias por tu manera clara y sentida de expresar lo que te aportó esta experiencia. Los procesos de crecimiento no son lineales, a veces parece que quedamos un tiempo estancadas, pero nada mejor entonces que tomar conciencia de ello, conectar con nuestro interior, buscar en ese lugar lo que nos mueve profundamente y salir a conquistar esos espacios de libertad desde adentro hacia afuera. Estás, estamos en ello.Te mando una abrazo con cariño. Carmen

  3. El curso me encantó. No fue un curso cualquiera, en el que vas, escuchas al ponente, completas las horas, termina recibes un título y ya.
    Fue algo más que eso; en primer lugar me supuso un reto el llegar al destino conduciendo (no conduzco fuera de la ciudad) y poder permanecer en regimen de internado ( tengo dos hijos de 10 y 3 años y había que dormir fuera de casa dos noches).
    Como dice Carmen la asistencia a este curso supuso una autoafirmación de mi persona(“Queria ir y fuí”).Era una decisión que consideraba justa para mi bienestar personal y negocie por ello.
    Sobretodo lo que más me gustó del curso es lo que me aportó a nivel personal, el reflexionar y desarrollar un pensamiento más crítico, sobre lo que supone el haber nacido mujer, para evitar que ese género me limite como persona.
    Después de este curso cada vez tengo más conciencia de que una de las parcelas más importantes de mi vida soy yo mísma y que eso lo tengo que tener siempre presente.
    Paseamos por sendas en la Naturaleza como tu bien mencionas Carmen, pero también descubrimos por dónde queremos caminar y en que sentido. Nos enseñaste a elegir el camino y a dejar esa “mochila” que nos pesa tanto.
    Gracias por hacer de guía para todas y gracias a mis compañeras por esos días tan maravillosos en El Espinar.
    Hasta siempre.
    Virginia.

    • Muchas gracias Virginia (hubo más de una) por tus palabras y reflexión profunda. Creo que estos testimonios sirven para poner en palabras, las vivencias que transforman en lo personal para poder situarnos en un lugar de mayor poder y autonomía para ir decidiendo qué queremos y los recursos a nuestro alcance para llegar a esas nuevas metas. Cuestión de pararnos a pensar, tomar conciencia de aquello que nos limita, identificar qué necesitamos modificar, los recursos con los que contamos y ya… Pasar a la acción de forma consciente y constante. Al fin y al cabo, la vida es un viaje con muchos paisajes a descubrir…Mientras estemos vivas, siempre podemos dibujar las nuevas rutas en alineación con los deseos profundos. Eso, siempre, nos hace más libres y nos genera bienestar aunque implique también, aceptar que debemos recorrer espacios de incertidumbre y duda en el camino. Hacerlo en grupo, además, resulta un estímulo poderoso que impulsa la autoconciencia a través del espejo que nos muestran las compañeras de viaje…

      Besos grandes

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